Para mantener una buena salud intestinal es fundamental favorecer el desarrollo de una adecuada flora intestinal o microbiota intestinal, es decir, sus 100 billones de bacterias que viven en él. El intestino determina en gran parte el correcto funcionamiento del sistema inmunológico, de ahí que un desequilibrio en la flora intestinal puede provocar problemas alérgicos e enfermedades autoinmunes, e incluso por la directa relación que mantiene con el cerebro, según últimas investigaciones, puede provocar trastornos neurológicos (ansiedad, depresión, autismo, etc) y obesidad. Actualmente hay estudios que reportan que una flora intestinal dañada en personas mayores puede provocar envejecimiento acelerado e incluso muerte prematura.

Los alimentos fermentados constituyen la mejor fuente de probióticos, de ahí el puesto de honor que ocupan al promover la buena salud intestinal. Su consumo nos proporciona los siguientes beneficios:

  • Riqueza simbiótica- la principal característica de los alimentos fermentados reside en la gran cantidad de prebióticos y probióticos que proporcionan. Probióticos por lo que se refiere a la cantidad de microorganismos vivos necesarios para el equilibrio intestinal, y prebióticos como sustento nutricional que favorece el desarrollo y crecimiento de los microorganismos beneficiosos. El desequilibrio de la flora intestinal puede desencadenar problemas de alergias, intolerancias alimentarias, candidiasis, diarreas, estreñimiento e inflamaciones intestinales. 

  • Mejoran la función digestiva- debido a la acción que los microorganismos ejercen sobre el alimento durante la fermentación, el alimento fermentado se transforma en un alimento pre-digerido facilitando, de este modo, los procesos digestivos.

  • Incremento del aporte enzimático- las enzimas son necesarias para la digestión y absorción de los alimentos. Las reservas enzimáticas de nuestro organismo disminuyen con la edad.

  • Mayor riqueza vitamínica- la fermentación incrementa los niveles de determinadas vitaminas en función del tipo de alimento. Así, el chucrut contiene 20 veces más vitamina C que la col fresca. El folato, la riboflavina y biotina se incrementan en ciertos productos lácteos fermentados. La fermentación enriquece de nutrientes a las verduras, sobre todo de vitamina C y grupo B. La vitamina K2 también se vuelve más biodisponible con la fermentación (esta vitamina es fundamental para el buen estado de los huesos y evita enfermedades coronarias).

  • Aumento de la biodisponibilidad de ciertos aminoácidos- en particular, la lisina conocida por su efecto antiviral y la metionina.

  • Favorecen la detoxificación- los alimentos fermentados son potentes quelantes y desintoxicantes, ayudan a descomponer y eliminar metales pesados y otras toxinas del cuerpo.

  • Transforman ciertos compuestos antinutritivos en nutritivos- existen ciertas sustancias en determinados alimentos como fitatos y oxalatos que interfieren en la absorción de minerales. La fermentación reduce e incluso elimina estos compuestos.

  • Refuerzan el sistema inmunitario- la riqueza probiótica de los fermentados constituyen uno de los pilares de nuestro sistema inmunológico ya que el 80% de nuestro poder inmunitario reside en el intestino.

  • Promueven y equilibran nuestra salud mental- son muchos los estudios e investigaciones que aportan claras evidencias sobre el vínculo estrecho entre las bacterias intestinales y la bioquímica cerebral, determinantes en los patrones de comportamiento.

  • Regulan el ph del estómago, normalizando la secreción de ácido clorhídrico en el estómago evitando úlceras y reflujos.

  • Alcalinizan, limpian el hígado y combaten las infecciones.

¿Qué beneficios nos aporta el consumo de alimentos fermentados?

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