En el presente, vivimos en una sociedad cargada de avances científicos y tecnológicos, que van de la mano, discurriendo a una altura de vértigo y ni siquiera nos paramos a pensar (quizás por cobardía) ¿dónde nos conduce todo esto?. Respecto a este tema, habrá tanto defensores como detractores y nos conduciría a una discusión sin fin por ambas partes. Evidentemente estos avances nos han beneficiado en muchos aspectos pero en otros no y aquí es donde entra en juego “la nutrición”.

¿Cómo es posible que actualmente existan más muertes por malnutrición que por desnutrición? Las enfermedades degenerativas e inflamación crónica amenazan nuestra sociedad. Nunca antes la sociedad había estado tan enferma como lo está ahora.

 

Nutrir significa, según el diccionario de lengua española: “proporcionar a un organismo viviente las substancias que le son necesarias para su crecimiento y para la reparación de sus pérdidas”, por lo tanto, esto nos indica que algo falla en nuestra manera de alimentarnos.

 

Pasar de una alimentación viva, rica de nutrientes y repleta de bacterias que nos han permitido evolucionar durante miles de años, a una alimentación muerta e industrializada como la que predomina en el presente, supone un precio elevado para nuestra salud.  Y aunque es verdad que vivimos más años que nuestros antepasados también es verdad que vivimos más enfermos. Obesidad, diabetes, cardiopatías, cáncer y muchas otras enfermedades degenerativas asolan la sociedad actual y quizás aunque cerremos los ojos ante ello el tiempo nos marcará, queramos o no, el camino correcto a seguir.

 

No podemos alejarnos e ir en contra de la Naturaleza porque formamos parte de ella, al igual que no podemos separarnos de nuestros microorganismos ya que son parte nuestra.Vivimos inmersos en un universo infinito de seres microscópicos que son esenciales para el funcionamiento de la vida y que nos han ayudado y nos ayudan incansablemente a evolucionar.

 

Y por tratarse de un prejuicio incuestionable, nos hemos convertido en una sociedad que sufre de  bacteriofobia y que ha decidido declarar la guerra impunemente a los microorganismos empleando todo tipo de armas: cloro, antibióticos, pesticidas, conservantes y un largo etcétera. Una guerra sin cuartel que indiscriminadamente arrasa con todo, malos y buenos, aunque por desgracia más con buenos que con malos (principalmente porque son mayoría). Debemos saber que si estos microorganismos, que nos acompañan desde las primeras horas de vida hasta la muerte, viviendo en simbiosis (=apoyo, ayuda) permanente con nosotros, fueran dañinos no podríamos sobrevivir. Así lo explica, Máximo Sandín (Doctor en Ciencias Biológicas y Bioantropología, experto en Evolución Humana): “Si realmente los microorganismos fueran patógenos no duraríamos ni un segundo, solo una parte muy baja se vuelven patógenos y solo bajo circunstancias de desequilibrio (agresión externa)”. Os animo a que leáis la entrevista. *

La ciencia sabe que la solución a muchas de las enfermedades, epidemias y pandemias actuales y futuras, como la surgida por las infecciones producidas por la resistencia de bacterias a los antibióticos por la que mueren cada año 700.000 personas en el mundo y se prevé que esta cifra aumente a 10 millones para el 2050, reside en un mayor conocimiento de la biodiversidad de estos microorganismos, de sus funciones, del modo en que interactúan con su huésped y de cómo se comunican. Ya son muchas las investigaciones actuales que demuestran que es mejor trabajar a favor de ellas que declararles la guerra si queremos vivir sanos.

“Lo importante en la ciencia no es tanto obtener nuevos datos, sino descubrir nuevas formas de pensar sobre ellos”   

-William Lawrence Bragg -(Premio Nobel de Física ,1915)

 

Por lo tanto, ¿no será la hora de hacer las paces con nuestros inquilinos y reflexionar si vamos en la dirección correcta antes de que sea demasiado tarde?

 

Reintroducir en nuestra dieta alimentos fermentados es la mejor forma para mantener el equilibrio necesario en nuestro ecosistema interior. 

La Fermentación es Vida. ¡Únete a la MicroVida, sin ella no puedes vivir!

Mi MicroVisión

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Raquel Serrano

Naturopatìa,Kinesiólogía, Nutrición Ortomolecular y Terapéutica digestiva.

Es mi propia experiencia y la que me aporta la práctica clínica en consulta, la que me conduce a centrar mi interés por la microbiota intestinal y los alimentos fermentados Impartiendo  “Talleres de Fermentados” ¡mi gran pasión!

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